Vida y ahorro
Un seguro de vida no es para ti: es para quien depende de tu ingreso. Calculamos cuánto necesitarían realmente y por cuánto tiempo, en lugar de venderte una cifra redonda.
Qué sí cubre
Coberturas típicas de esta categoría
- Suma asegurada libre de impuestos para los beneficiarios que tú designes.
- Cobertura por fallecimiento y, opcionalmente, por invalidez total y permanente.
- Planes dotales y de retiro que combinan protección con formación de un fondo.
- Deducibilidad del ahorro para el retiro dentro de los límites que marca la ley.
- Coberturas adicionales por muerte accidental o enfermedades graves.
La letra chiquita
Lo que casi nadie te explica antes de firmar
- El cuestionario médico importa: omitir un padecimiento puede ser motivo para rescindir el contrato.
- Los seguros temporales cuestan menos pero no acumulan valor; los de ahorro sí, con un plazo mínimo real.
- Si no actualizas beneficiarios después de un divorcio o un nacimiento, la aseguradora paga a quien está escrito.
- Retirar el ahorro antes del plazo suele implicar penalización y perder el beneficio fiscal.
Para cotizar, ten listo
Con esto te damos número el mismo día
- Edad, ocupación y si fumas.
- Ingreso mensual aproximado y deudas vigentes (hipoteca, créditos).
- Cuántas personas dependen de ese ingreso y por cuántos años.
- Si buscas solo protección, solo ahorro, o una mezcla de los dos.
Dudas frecuentes sobre el seguro de vida
Una referencia práctica: entre 5 y 10 años de tu ingreso anual, más el saldo de tus deudas, menos el ahorro que ya tengas. Si tienes hijos pequeños, tiende al rango alto; el objetivo es que la familia mantenga su nivel de vida mientras se reorganiza, no que reciba un premio.
Son cosas distintas. Un plan de ahorro con seguro te da disciplina, protección desde el día uno y ventajas fiscales en los planes de retiro; a cambio, es menos líquido y tiene costos de administración. Si ya ahorras de forma constante por tu cuenta, quizá solo necesites la protección. Te mostramos los números de las dos rutas.
Sí. Un seguro de vida cubre el fallecimiento por cualquier causa, salvo las exclusiones del contrato. La más común es el suicidio dentro de los primeros dos años de vigencia. Los seguros de muerte accidental son otra cosa: esos solo pagan si la causa fue un accidente.
